Propósito 2015: stop abuso y violencia

Uno de mis propósitos para este 2015 es trabajar para concienciar que tolerar cualquier relación de abuso, es el caldo de cultivo para la violencia de género.

Quienes penséis que la violencia de género es un fenómeno en retroceso, no vais a encontrar cifras que lo corroboren. Durante 2014, según los datos del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, 51 mujeres han muerto a manos de sus maridos o parejas, mientras que el número de denuncias, hasta septiembre de 2014, ascendió a 95.311. Y estas cifras, pese a verse reducidas desde la entrada en vigor en 2004 de la Ley Integral Contra la Violencia de Género, mantiene un nivel inasumible en una sociedad desarrollada como la nuestra.

Aunque es cierto que puede darse el abuso de poder tanto en un género como en el otro, en una sociedad patriarcal como la nuestra, la mujer padece mucha más violencia que el hombre. Analizar el porqué de la violencia del hombre contra la mujer nos llevaría a hablar del imaginario social, de creencias religiosas, ideológicas, enraizadas en la sociedad que justifican las relaciones de dominio en la pareja y los maltratos psicológicos y físicos por parte del hombre hacia la mujer.

Y otro dato preocupante. Pese al paso de los años, la violencia no es exclusiva de las personas mayores y las parejas consolidadas. En la adolescencia también se da.

La violencia de pareja adopta diferentes manifestaciones. La mayoría de las veces la violencia física solo aparece cuando la mujer se resiste a la violencia psicológica. Incluso la mujer puede no tener conciencia de estar sufriendo abuso. Cuando la violencia física no parece intencionada la mujer no siempre la reconoce como tal, sobre todo en sus inicios (pequeños empujones, agresiones menos graves…).

Las relaciones de abuso en la pareja reducen la voluntad y destruyen a la persona que las sufre; es una destrucción lenta y, a menudo, silenciosa. Recuperarse de una situación de dominio no es fácil. La reconstrucción requiere de un esfuerzo inicial muy grande para crear las bases personales, de autoconocimiento y de autoestima donde sustentar la nueva vida. Hay que reducir el umbral de la tolerancia al abuso y aprender a relacionarse con los otros de una forma más sana.

La mujer logra salir de esta situación cuando se da cuenta que merece ser respetada, que posee la libertad para decidir por sí. Acudir a terapia para afrontar esta primera fase, que no es fácil, es un primer paso para superar la violencia de género.

¡Amor para todos y un fuerte abrazo!

Salomé Cosculluela

(Asesoramiento periodístico: Francesc Vázquez)

 

 

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